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lunes, 27 de febrero de 2012

Una marica pepera



Llega un momento en la vida de toda señora de bien en el que, reunida con tres amigas alrededor de una mesa llena de cosmopolitans o de cafés del starbucks, tiene que dar respuesta a una de las preguntas más típicas e incluso podríamos decir desfasadas que existen en el mundillo gay. Lo curioso de esta pregunta es que, según la fase de tu vida que estés viviendo, lo que debes responder es siempre distinto, y siempre te hace pensar... ¿Tan puta soy? o ¿Tan fea soy? o ¿Tan jodidamente cara de caballo tengo? Y la situación es esta:

- ¡Uy!¡Qué divertido!¡Si estamos las cuatro!¡Y todas hemos pedido cosmopolitans! ¡Somos como las de Sexo en Nueva York! Venga, ¿quién es cada uno?

Y de pronto el tiempo se detiene. La Samantha Jones de turno que sabe que jamás será nombrada "Miranda" de la mesa, ya ha jodido la noche al pobre desgraciado que va a tener que beber chupitos de tequila hasta que salga el sol para olvidar el miedo a morir sólo en su piso y que su propio gato se coma su cadáver, cuando semanas después de su muerte nadie se haya dado cuenta de su ausencia.

Pero la crueldad de la pregunta va mas allá de lo que de primeras pueda parecer: nadie te está preguntando con qué personaje de Sexo en Nueva York te identificas más, se trata de que las que hasta ese momento has considerado gente maja digan qué personaje eres. A pesar de que tú te creas una trendy triunfadora SarahJessica-caradecaballo, los que se encuentran alrededor de la mesa son capaces de degradarte hasta que te sientas la más miserable de las basuras.

El que ha lanzado la pregunta se autocontesta -¡Yo soy Samantha! - Cosa que todas las demás aceptan - ¡Uy sí! ¡Eres muy puta y muy vieja cariño! - Luego sale alguna Sarah Jessica, alguna sosa-Charlotte a la que lo más emocionante que le ha pasado en su vida es giñarse encima, y se decide con la mayor maldad cual de todas es Miranda, la que acabará sola y gorda el resto de su vida.

No puedo contar cuántas veces a lo largo de mis años de juventud he tenido que responder y auto-definirme en una situación similar, posiblemente haya tomado demasiados cosmopilitans, pero sí recuerdo una vez en particular, la última de todas, la que seguramente hará que mis amigos no vuelvan a jugar a este extraño juego de perversión del autoconcepto en mi presencia.

Resulta que te haces mayor, te echas novio, tienes una perra y te vas a vivir a un barrio lleno de glamour y jardineros cachodos con el torso al descubierto llamado Vallecas. En ese momento dejas de ser Samantha Jones, porque ya no eres puta. Dejas de ser Miranda, porque se supone que no acabarás sola. Dejas de ser Carrie, porque tu vida emocional y sexual interesa al resto menos que una mierda. Te has convertido en la pija republicana Charlotte, tus amigos han tenido la poca decencia de igualarte a la tía más sosa y petarda del mundo y lo que antes era una animada charla en un bar de cockteles se ha convertido en un show de botellas rotas, cabezas abiertas y demandas por agresiones. ¡A mí nadie me llama republicana!


LA MARICA PEPERA

Si alguien dijo alguna vez que Sexo en Nueva York era un fiel reflejo de la realidad, mentía. Pero si hay algo de esa serie que podemos aprovechar para hacer un análisis de la sociedad actual es precisamente ese personaje, la republicana, la pepera, la Charlotte del grupo.

Poco se ha escrito acerca de ese personaje que empieza a surgir de las alcantarillas más sucias de la inmoralidad de nuestra sociedad y que curiosamente lleva la moralidad por bandera. La marica pepera no es, por desgracia, un personaje de la ficción, existe, vive, y se la reconoce rápidamente por sus estados del Facebook.

Hace poco tuve el dudoso honor de discutir a través del estado de otro amigo con una pepera de esas recalcitrantes. Sabes que son gays porque les has visto de fiesta en ciertos locales de mal nombre, y sabes que son unos jodidos fachas porque has visto sus fotos en la red frente a ciertos monumentos del valle de los caídos con animados comentarios sobre lo bien que se lo pasaron otros amigos en ese mismo lugar con el brazo en alto. A pesar de la seguridad de saber de su condición de marica pepera y facha, nuestro defensor de la moralidad se atreve a decirte cosas como "qué sabrás tú a quién he votado o si soy gay o no". ¿De qué se avergüenzan? ¿De ser maricas, de ser peperas o de ser ambas cosas a la vez?


"TENGO MUCHOS AMIGOS GAYS"

Debo decir que tengo amigos, amigas y familiares votantes del PP, y que, además, me caen bien. De hecho, todos mis amigos gays conviven con total tranquilidad con votantes del PP, conozco muchos casos de votantes del PP que están a favor del matrimonio homosexual, incluso votantes del PP feministas. Diré más, conozco votantes del PP a los que les repugna la iglesia, votantes del PP que, en muchas ocasiones, parece que solo votan al PP porque les cae mal el PSOE o por tradición familiar.

Muchos de los que votan a la derecha, o incluso dirigentes de derechas dicen "tener muchos amigos gays". Lo curioso del tema es que un votante del PP es capaz de mirarte a los ojos y decirte a quién ha votado sabiendo que tú eres homosexual. Lo hacen sin pestañear, sin sentir ni un pequeño rubor, sin pensar de la pequeña inmoralidad que comenten cada vez que hacen esto. "He votado a un partido que quiere limitar tus derechos, sin estar de acuerdo con ellos en esto. Porque sí, porque me sale del coño, y te lo digo sin inmutarme, orgulloso de votar al PP aunque te consideren inferior. ¿Ves que majo soy?", parecen pensar.

Me imagino ahora que el partido al que yo voto, EQUO, dijera en un universo paralelo y opuesto a este, por ejemplo, que el voto de una mujer no puede ser equiparable al voto del hombre, que dijera que el voto de la mujer es inconstitucional y que lo mínimo que debe hacerse es cambiarle el nombre y llamarle, por ejemplo, "consulta". Los hombres votarían y a las mujeres se les "consultaría" quién quieren que esté en el poder, lo que se haga con esa consulta ya se verá cuando lo diga un tribunal lleno de gente que opina, como mi partido, que la mujer no merece ser considerada como el hombre.

Ahora me planteo qué cara sería yo capaz de poner a una mujer al decirle que yo voto a un partido que va a intentar quitarle uno de sus derechos más importantes porque no es justo que estén al mismo nivel que yo, un hombre, superior a ellas según el partido al que voto. Creo que no sería capaz de hacerlo, sinceramente, si votara algo así tendría decencia de mantenerlo en secreto. Diré a la amiga votante del PP que lee estas lineas que se plantee esto y se pregunte si es moral o no votar a un partido que lucha por quitar los derechos de gente, de familias, que saben que se merecen tener esos derechos tanto como cualquier heterosexual. Tú, que tienes y quieres a amigos cuya felicidad puede pasar por adoptar un niño o casarse con la pareja con la que viven y a la que son tan fieles o más que cualquier pareja "tradicional", ¿has pensado que estás votando contra la felicidad de tus propios amigos de un modo irracional? ¿En serio no te revuelve las tripas pensarlo así?


LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Se suele decir que uno de los problemas de la izquierda de este país es que está excesivamente dividida, que es más complicado para la izquierda llegar al poder, y es cierto: es un problema, si tus valores no te impiden votar a un partido que no representa tus ideas, es un problema. Ahora, si tú, mediante tu voto, quieres apoyar al partido que más represente lo que piensas y te niegas a votar exclusivamente contra algo sino a favor de algo, no es un problema en absoluto. Muchos amigos me llamaban traidor del PSOE por no votarles en las últimas elecciones, e incluso me han culpado a mí y otra gente como yo de que el PP alcance la mayoría absoluta. Yo les diré que para mí votar a un partido que no ha sido capaz de hacer ninguna medida a favor del pueblo cuando los banqueros han expoliado a diestro y siniestro no es una opción, votar a un partido que solo es de izquierdas cuando no tiene a los ricos soplándoles la nuca no es lo deseable, es una mierda.

En el lado opuesto tenemos a la derecha de este país. En el mismo partido tenemos a gente que apoya el matrimonio homosexual y a gente que si te encuentra en un callejón de la mano con tu novio no dudaría en darte un "sustito". Tenemos a gente que va todos los domingos a misa y no cree en la teoría de la evolución mezclada con científicos que en su puta vida han entonado un "avemaría", deben ser estos últimos gente que reflexiona muy bien su voto, ya que votan a un partido que se autodefine como "católico" sin ser ellos nada de eso, debe haber otras razones de mucho peso que les hagan votar al PP, o no...

Jamás he entendido porqué hay gente que vota a la derecha, entiendo que solo buscan su propia seguridad o bienestar sin importarles la justicia o la solidaridad, pero ya que votas a la derecha, ¿No te gustaría votar a un partido que defienda lo que tú piensas y no los radicalismos más extremos? ¿No sería mejor que existieran varios partidos de derechas en los que hubiera gente más moderada y que representara a toda esa población sin representación real? (nota: Como gente moderada no me refiero a Rosa Diez ni a Durán i Lleida, gente cuyas ideologías extremistas están más que demostradas).

Tras analizar esto, vuelvo a pensar en T. Soyer (no diré su nombre completo para preservar su intimidad), el chico con el que discutía por FB hace unos días y representante para mí de las maricas peperas de España. Ser marica y de derechas es en sí mismo una inmoralidad. Pertenecer a un colectivo al que han discriminado, maltratado y defenestrado y del que sigue muriendo muy a menudo gente alrededor de todo el mundo a manos de la derecha y no defender a otros sectores desfavorecidos que han sufrido como nosotros es una indecencia y muestra de una falta absoluta de solidaridad, pero, si además de votar a la derecha se vota a un partido que directamente está en contra de los derechos del propio colectivo al que uno pertenece... eso, amigo Tom S., es ser gilipollas.


POR LA PAZ SOCIAL

Hoy día, gracias a la repetición del argumento de la derecha de que la crispación es cosa de los rojos que somos unos marrulleros, tenemos unos sindicatos domesticados que en vez de huelgas generales "testean el sentir popular" en domingo y hacen EREs cuando la reforma laboral de turno se lo permite, tenemos al principal partido de la izquierda absolutamente acojonado, tanto que ya no es de izquierdas, y tenemos a miles de gays votantes del PP, aunque por suerte, la mayoría aún no están orgullosos de hacerlo. Hablo de los gays porque es el colectivo que me toca de cerca, pero podríamos hablar también de mileuristas, de negros, de sudamericanos, de mujeres... de cualquier colectivo ninguneado por la derecha tan a menudo.

Mucha gente está orgullosa de esa paz social que se ha creado, y desde aquí he de gritar un ¡Ya basta!. Es una paz falsa, es una paz basada en el minusprecio de ciertos colectivos, basada en la injusticia y en la desigualdad de las personas, avalada por el silencio de la izquierda. Ya basta de soportar que un amigo te diga que va a votar contra tus derechos, ya sea a través de una decisión del tribunal constitucional o de una reforma laboral, con cara de total indiferencia, como si lo que te dice fuera lo más normal del mundo. La reivindicación de nuestros derechos, bien como homosexuales, bien como trabajadores, bien como mujeres, empieza por el cara a cara, empieza cuando alguien dice que va a votar al PP o que va a afiliar a su hijo recién nacido a una de las instituciones que más injusticias y muertes tiene a sus espaldas: la iglesia católica. Si bien existe democracia, y cada cual puede ejercer su derecho de votar a quien le plazca, también tenemos nuestro derecho a decir lo que pensamos y el deber moral de dar la cara por los que no tienen voz en otras partes del mundo y en nuestro día a día.

Basta de paz social, basta de aguantar con cara de pasmarotes mientras gritamos por dentro. Cuando la Charlotte del grupo sea capaz de defender su voto al PP con una copa delante y cara de superioridad sobre el resto de los mortales, debemos ser capaces de levantarnos, coger nuestro cosmopolitan, tirárselo a la cara a esa pija de suburbio y recuperar la tan añorada posición de Samantha Jones que nunca debieron arrebatarnos en el grupo. Ya no seremos las más golfas del lugar, pero seguimos siendo progresistas, seguimos diciendo siempre lo que opinamos y seguimos plantando nuestras pelotas en la cara a quien se atreva a decirnos que somos menos que los demás tras el parapeto de una paz social que, en mi opinión, nunca debió existir, ni lo hizo de verdad.






Y la canción de la semana dedicada a todas esas maricas peperas, que en realidad tan solo son "Black room boys"






lunes, 20 de febrero de 2012

La chica que soñaba con meterse un bidón de gasolina por el potorro

LA CHICA QUE SOÑABA CON METERSE UN BIDÓN DE GASOLINA POR EL POTORRO

LA ARTISTA
Hace no demasiado tiempo, viendo un programa de TV al que cada sábado suelen acudir políticos y cuyo nombre prefiero no decir para preservar la buena fama del que escribe este blog, presencié una de las imágenes más perturbadoras de mi vida. El conductor del programa presentó la actuación como algo espectacular, y no es para menos.

- A continuación... ¡Sonia Baby, la acróbata vaginal!

En este punto, uno se imagina que la mujer va a hacer malabares con la vagina o que va a colgarse de un columpio sobre el público con la única ayuda de su potorro. Por suerte o por desgracia, no llegamos a presenciar eso, aunque no aseguro que la chica no supiera hacerlo, dado a lo dilatado de sus... estudios. Según explicaron, el espectáculo de esta mujer consistía en encender bombillas con el coño, cosa que debe ser muy divertida porque "de vez en cuando dan como calambres... " según dijo la propia acróbata, o introducirse cuchillas de afeitar, cosa que dejó de hacer el día que se cortó y sangró mucho. Aaaanimalito...!


Esa noche estaba ahí para darnos una lección a todos los españoles, se iba a sacar del chochazo 80 pañuelos. Comienza el show, y nuestra acróbata no defrauda. Como si de un mago erótico se tratase se empieza a sacar una ristra de pañuelos al ritmo de la música sin quitársele la sonrisa de la cara, como quien se tira un pedo, y para acabar elevando al máximo la cota de surrealismo, como último elemento, sale atada y bien humedita una hoja con el logo del programa y la cara de los presentadores. Puuuuuajjjjj!!!

Tras esta horrible visión, naturalmente, hay algo que me inquieta, me atormenta, me perturba. Tengo muchas preguntas en la cabeza, queridísimo piscis: ¿Cómo es posible que en un programa salga una acróbata vaginal inmediatamente después de unos políticos "serios"? ¿No será que la política y las acrobacias vaginales están íntimamente relacionadas más allá del late night del sábado noche? ¿Tendremos todos una pequeña Sonia Baby encendiendo bombillas con el conejo en nuestro interior?




EL ENTRENAMIENTO
Ya me dijo mi madre de pequeño que el éxito en la vida no se consigue por casualidad, sino con mucho esfuerzo, lo que me hace pensar que a nuestra querida acróbata vaginal, no se le coló un día sin ella quererlo un pavo relleno por el potorro, sino que tuvo que entrenarse, primero con un dedito, luego con un plátano, un pepino, un calabacín, un pack de 12 de San Miguel... vamos, lo que todos haríamos si un día decidiéramos que nuestro propósito en la vida es sacarnos 80 pañuelos de nuestros adentros delante de toda España. Mi pregunta al lector: si tu fueras el entrenador de Sonia, ¿Qué harías?¿Le dirías que de aquí a dos años tiene que meterse lo más grande por su vagina o irías poniéndola objetivos más razonables a corto plazo? 

Ahora plantéate que el entrenador de Sonia se llama pongamos... Mariano Rajoy y que el potorro de Sonia son nuestros propios culos. Imagina que lo que los políticos saben es que nuestro modelo de sociedad se ha acabado y que todo va a caer antes o después. ¿No crees que la técnica más lógica para que nadie se revele sería ir presionándonos muy poco a poco de modo que cuando llegue el cataclismo final ni siquiera nos demos cuenta?


Lo que expongo aquí es la razón por la cual han dejado de interesarme como lo hacían antes las reformas laborales, la no-culpabilidad de Camps, el cambio del modelo educativo y demás mierdas de la actualidad política del país. Me siguen importando, no quiero vivir en un mundo injusto, pero, como ya expuse en mi primer post, creo que hay algo mucho más grande sobre nosotros a lo que muy poca gente está prestando atención: la escasez del petróleo.


LA POLÍTICA DEL MIEDO
Esto es algo con lo que todos nosotros deberíamos estar ya familiarizados; lo han usado tantas veces desde tantos sitios que deberíamos cazarlas al vuelo, pero aún así, a veces nos cuesta. 


En primer lugar, está el medio que más ha utilizado la política del miedo en nuestra contra y que por suerte gran parte de la sociedad ha sido capaz de superar: las absurdezes de la religión. Si no haces esto o lo otro irás al infierno, no seas sodomita, no folles con condón... miles de cosas para controlar a la población con mensos formación o inteligencia a través del miedo. Pido por favor, amiga que lees estas lineas que si aún no has superado esto, no sigas leyendo, no merece la pena, de hecho no sé como has sido capaz de comprender como funciona el explorer ¡Esto de internet es brujería!

No obstante, aunque ya todos somos muy inteligentes y tenemos toda la información del mundo al alcance de la mano, no podemos dejar de avergonzarnos con otros capítulos de  nuestra historia reciente en la que la política del miedo ha conseguido colársela al menos a una parte importante de la sociedad: la gripe A, la invasión del Islam, armas de destrucción masiva, el anuncio de Securitas Direct, el no-retorno de Mecano... Diferentes maneras de meternos miedo para llegar a un objetivo: vendernos algo. Desde las grandes guerras al jabón desinfectante más inofensivo nos la han colado hasta que hemos acabado cagando en un sitio que está más desinfectado que los platos donde comemos.


Vivimos tan a menudo y estamos tan familiarizados con la política del miedo, que mucha gente ha acabado culpando de esta política a la crisis: "nos han metido tanto miedo en el cuerpo que la gente deja de gastar, pero la realidad no está tan negra como la pintan, ¡Les viene genial la crisis!". Y no digo que no estén aprovechando la excusa de la crisis para saborear nuestros más internos jugos, pero permítanme que discrepe en el fondo de la anterior afirmación.

Hace poco, en una charla con un sindicalista de Comisiones Obreras que hablaba sobre la deseada recuperación económica, le preguntaba si él opinaba, como un servidor, que en el origen de la crisis está la escasez del petróleo y el "peak-oil", a lo que me respondió algo que yo, que soy muy lisssssta ya sabía: "curiosamente, los 4 países de Europa que más dependencia energética tienen del petróleo son los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), mucha casualidad es que sean los 5 que peor están de toda la UE, ¿No?".  Efectivamente, si el siguiente cuadro no convence al más incrédulo de que alguna relación tiene que haber entre la crisis y el consumo del petróleo es que aparte de una incrédula eres una negacionista, amiga.

En este gráfico podéis ver que el 55% de la energía consumida en España es petróleo, frente a, por ejemplo, el 36% de Alemania.

A continuación, la pregunta lógica es: "si usted asume que el origen de la crisis está en el petróleo, ¿Por qué nos habla de temas como volver al crecimiento económico si sabemos que no es posible?". En este punto, el sindicalista ve que vamos en serio y que nos preocupamos por temas fuera de la agenda política normal y nos contesta: "Mira, yo esto lo sé, y lo asumo, pero no se le puede hablar a los trabajadores de una planta de producción de automóviles de decrecimiento, ¡Se te echan encima!". Se confirma así lo que ya sabíamos, el motivo por el cual nadie habla del problema del petróleo: un político tiene que hablarle a la gente de cosas que esté dispuesta a escuchar y asumir, y la gente no está preparada aún para afrontar la realidad.

Lo que se está usando con nosotros es precisamente lo opuesto a la política del miedo. Se está usando la política del optimismo. Me explico: siempre habrá algún beneficiado en que exista la crisis; la reforma laboral va a ayudar a muchas empresas a despedir, bajar salarios y dar empleos más precarios a la gente, pero... ¿Realmente a estas empresas les viene bien que haya crisis? Veamos: el anterior jefe de la CEOE pierde una de sus mayores empresas, Spanair cierra, los bancos se tragan cientos de pisos sin valor... y mientras, por si no lo recuerdas, amiga, el Corte Ingles y otros lumbreras lanzan una macro-campaña publicitaria apelando al optimismo de los consumidores llamada "Estosololoarreglamosentretodos.com". La respuesta es no, yo no diría que la crisis les venga bien, y desde luego,  a esto último yo no lo llamaría política del miedo, sino todo lo contrario.


EL SUEÑO DE SONIA
La pequeña Sonia se despierta sobresaltada una noche tras uno de los sueños más extraños que ha tenido en su vida. En él, su potorro está conectado a una torreta eléctrica y es usado para dar energía al alumbrado navideño de toda la ciudad de Madrid mientras su entrenador le comenta que el siguiente paso es dar electricidad a toda España. 


De pronto Sonia lo ve claro: ¡Su entrenador le había estado engañando! Ningún objetivo que la pusiera sería el último. La pobre acróbata comenzó a recordar entonces los tiempos de colegiala con sus dos coletas cuando su entrenador le decía que tenía que conseguir que su conejito tragara una lata de cerveza, después llegaron los tiempos de la botella de cocacola de medio litro, los tiempos de la botella Freixenet... ¡Los retos de su entrenador vaginal nunca acababan! ¿Cómo podía ser tan tonta de no haberse dado cuenta hasta ahora? Exhausta por haber encadenado tres pensamientos seguidos, la gran artista vuelve a dormirse, y ahora tiene otro sueño, pero tras comprender la realidad ya no le resultaba extraño: en él le proponen hacer un nuevo espectáculo en el que se tiene que meter un bidón de gasolina por el mismo coño, y lo hace, ¡Vaya si lo hace! ¡Brava Sonia! ¡Brava!




EL DESPERTAR
Como conclusión de este post sólo me queda decir que es hora de que nuestra sociedad despierte, de que nos interesemos y nos demos cuenta de los verdaderos motivos de ésta crisis, el culpable de no ver lo que tienes ante ti eres sólo tú. Debemos exigirle a los políticos que le pongan el cascabel al gato y nos expliquen cómo va a acabar esto, debemos dirigirnos hacia ese cambio con la mayor justicia posible y, sobre todo, debemos dejar por el camino todo lo que nos ha llevado a estar como estamos ahora. 


El poder está en el que lee estas lineas, está en ti, en coger el toro por los cuernos y dejar de ver la realidad a través del cristal empañado de la nostalgia e intentar que los que están a nuestro alrededor también abran los ojos. De no hacer esto nos esperan tiempos de penurias, de ver cómo nos quitan nuestros derechos, nuestros sueños y nuestro futuro "los de arriba" los que están sacando tajada de que no comprendamos la auténtica magnitud de esta crisis. La caída o el cambio del sistema llegará igualmente, solo tenemos dos opciones: podemos llegar a él con dignidad, con la cabeza alta y los pantalones puestos, o podemos llegar con los pantalones por los tobillos y habiéndonos convertido en la sombra de lo que una vez fuimos, llegar siendo unos acróbatas trasnochados que se perdieron a sí mismos en el late night del neoliberalismo.







"En realidad no necesito penes muy grandes para que me den placer. Yo tengo la capacidad de contraer mucho el músculo, puedo meterme cosas muy grandes o apretar un dedo" 


Sonia Baby, Acróbata vaginal y pensadora.




Video de la semana: Lana del Rey, que como nuestro sistema, was "Born to die".